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El asesoramiento de un experto, clave para un hombre maltratado

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Una de las principales cosas que lamentar de la pasada legislatura en materia de maltrato tiene que ver con el femenino. El teléfono 016, que hasta hace siete años estaba atendido por expertas en comunicación y psicología, pasó a estar gestionado por operarios no cualificados. Más baratos de mantener, pero peores ayudando. Para los hombres maltratados, no existe posibilidad al lamento. El maltrato masculino lleva estancado casi en el punto de partida desde el primer momento en que salió a la luz de la sociedad.

Es importante tener a un experto al otro lado del teléfono, porque muchas veces es la primera vez que una víctima cuenta al exterior sus problemas. Es importante, porque no solo necesitas una respuesta pasiva adecuada, que sería la muestra de apoyo; sino que la víctima necesita sobre todo una muestra activa. Necesita que la persona al otro lado del teléfono sepa que pasos se deben seguir, que asesore para saber cuál es o no es la mejor opción y que sepa ver de manera no invasiva cual es la situación de esa persona; para ofrecerle la mejor ayuda.

Lamentamos que en el maltrato femenino se haya recortado en este sentido. Pero nos debería horrorizar que los hombres maltratados no cuenten con ello de entrada. El maltratado masculino es muchas veces más aislante social y culturalmente que el femenino, porque este si es aceptado por la sociedad, lo que es terrible, pero que puede ponerse el foco sobre él sin escandalizar a nadie, a diferencia del maltrato masculino. En Patón y Asociados, tratamos de ofrecer esa ayuda, de ser el experto que permite evaluar las mejores opciones y de poder ser proactivos en cada caso particular que nos llega.

El procedimiento de divorcio discrimina al hombre maltratado sin un asesoramiento adecuado

Muchos divorcios son un camino duro para ambas partes. Normalmente de mutuo acuerdo, muchas rupturas pueden gestionarse con algunas tiranteces, pero buen clima. Sin embargo, cuando los divorcios se enquistan es cuando se puede derivar en un problema. Chantajes y amenazas son prácticas habituales cuando una de las dos partes no quiere el divorcio o lo quiere en condiciones abusivas para el otro implicado. Los divorcios para hombres y mujeres son un camino que puede ser rápido pero que reviste mucha importancia.

En los casos de maltrato, la ley prevé una protección muy garantista para las mujeres. Pueden disponer de la casa común, pueden exigir una pensión y compensaciones por el maltrato. De tener hijos comunes, las leyes se vuelven todavía más garantistas e incluso, en el caso de los hombres maltratadores, puede acabar con el esposo en la cárcel disfrutando la cónyuge del usufructo de todos los bienes comunes. Una conquista merecida y que no existe por capricho. Las víctimas de maltrato muchas veces deben comenzar su vida desde cero, absorbidas por completo por su pareja.

Sin embargo, cuando se gestionan los divorcios la ley de nuevo olvida a los hombres maltratados. Un divorcio para las víctimas de maltrato masculino suelen ser un proceso devastador sin el apoyo necesario. La ley contempla un agravio comparativo, pensado para reforzar la posición de la mujer pero que en los casos de hombres maltratados les hace partir con una desventaja importante. Las víctimas de maltrato, sean hombres y mujeres, acaban convertidos en una página en blanco por sus parejas, con una debilidad psicológica y emocional muy fuerte. Necesitan de cuantiosos recursos para poder reponerse de una situación que afecta a esferas como las amistades o el trabajo; deben poder disponer de un colchón.

La ley es injusta para con los hombres, no por deseo sino por desinterés. Catalogado como violencia doméstica y no de género, en el momento de la sentencia de divorcio la ley no obliga a ponderarlo como elementos para proteger a los hombres e incluso con una defensa mal asesorada pueden desembocar en la protección de la mujer, en este caso la maltratadora. En Patón y Asociados, somos expertos en proteger hasta más allá de los límites que muchos considerarían posibles, los hombres maltratados necesitan todo el apoyo que se les pueda dar y desde luego una defensa que pueda estar a la altura de sus circunstancias.