Monthly Archives: septiembre 2016

El maltrato a los hombres adolescentes, los grandes olvidados

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Desde hace unos años estamos viendo como los jóvenes preadolescentes y adolescentes tienden a repetir los errores cometidos por los adultos en materia de violencia doméstica. Para esta generación, los gritos o los celos son una forma de demostrar el amor hacia su pareja, llegando a creer que si no se sienten celos no están realmente enamorados.

Aunque se tiende a pensar que en esta franja de edad el maltrato no debería estar presente, ya que las relaciones son cortas y no existen cargas familiares, son muchos los varones que se ven afectados. El tipo de maltrato que se suele dar hacia los hombres más jóvenes por parte de sus parejas suele consistir en chantajes emocionales, control de redes sociales y, por supuesto, de los teléfonos móviles, llegando a prohibir tener determinadas amistades o seguir actrices, actores o cantantes en las redes. En algunos casos, la violencia impartida hacia los hombres más jóvenes puede incluso ser física.

app_acoso-jpg_667465578En unas edades tan tempranas y fundamentales para la formación del carácter y la personalidad, se debe impartir una buena educación a los jóvenes para que sepan solucionar los conflictos con sus parejas, para que no cedan a chantajes y tengan claro que su intimidad debe ser respetada.  Sin una buena educación hacia el respeto, estos jóvenes no serán capaces de darse cuenta de que están siendo maltratados y no podrán denunciar públicamente que están sufriendo una situación de malestar físico o psicológico, que puede llegar a convertirse en diversos tipos de trastornos.  Un chico maltratado durante sus primeros noviazgos muy probablemente se convertirá en un adulto que no sea capaz de ver los síntomas del maltrato y que además lo consienta.

Algunas de las recomendaciones que hacemos para no estar sometidos a la pareja  y poder mantener una relación sana y sin maltrato son:

  • No olvidar que se debe respetar la intimidad de cada persona.
  • No ceder a chantajes emocionales.
  • No confundir nunca el amor con los celos.
  • Nunca dejarse insultar ni menospreciar por parte de la pareja.
  • No dejarse dominar.

Ante el primer síntoma de que estás siendo maltratado por tu pareja, avisa a un adulto, ya sean tus padres o profesores para que te ayuden. ¡No estás solo!

Por qué el machismo se ha cargado la igualdad en España

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El verano está terminando pero resulta lamentable ver cómo unas fiestas populares tan reconocidas internacionalmente como las de San Fermín en Pamplona, o las de Bilbao se han convertido en el peor escaparate del machismo imperante en la sociedad española que es, a su vez, el responsable directo de que la igualdad que promulga el artículo 14 de la Constitución Española no exista para determinadas cuestiones en nuestro ordenamiento jurídico.

1468423974_005106_1468428393_noticia_normalY es que el machismo ha conseguido que una sociedad que se considera progresista e igualitaria haya reaccionado ante una lacra como la violencia contra las mujeres de una forma que lesiona el principio de igualdad para el resto de víctimas de violencia doméstica.

En nuestro país, según la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género vigente, son calificados como de violencia de género los casos de violencia física o psicológica que impactan negativamente sobre la identidad, el bienestar social, físico o psicológico de las mujeres, siempre que estos actos provengan de un hombre que ha sido o es su pareja sentimental.

La realidad es terrible, esos casos se llevan por delante la vida de unas 60 mujeres cada año en España y había que adoptar medidas para su protección. Además de encontrar la forma de ayudarlas queda mucho por hacer en general por lo que respecta a combatir las causas que provocan esos sucesos. En este sentido hay que trabajar mucho aún en educación, para que las siguientes generaciones entiendan y rechacen este tipo de actos; en formación, para que los profesionales que trabajan en relación con las víctimas de estos casos sepan tratarlas de la mejor manera posible, entender el momento por el que pueden estar pasando y orientarlas para acabar con esa situación que viven; en concienciación para que la mayor parte de la sociedad muestre su rechazo por estos actos y esté dispuesta a colaborar a la hora de combatir y denunciar los que cada uno pueda ver en su entorno; y en prevención, para que las autoridades judiciales y policiales cuenten con los medios necesarios para adoptar a tiempo las medidas que cada caso requiera para evitar que vaya a más o que se repita.

playmobilVistas cómo están las cosas y todo lo que queda por hacer, hemos de tener claro que abogar por la igualdad de las víctimas, de TODAS las víctimas en los delitos de violencia dentro de la relación de pareja o familiar no significa que pidamos rebajar el grado de protección con el que actualmente cuentan las víctimas de la violencia de género tal cual está regulada en la mencionada L.O. 01/2004. Significa extender ese mismo grado de protección y esas mismas medidas de ayuda para salir de esa situación a otras víctimas, estadísticamente menos relevantes, pero que siguen existiendo. Nos referimos a los hombres maltratados, independientemente de su orientación sexual, es decir a los heterosexuales con pareja mujer y los homosexuales cuya pareja es otro hombre, pero también a las mujeres lesbianas, a bisexuales y transexuales cuya tipificación no encaja con la establecida en la ley y que quedan fuera de medidas básicas de ayuda como puede ser el teléfono de atención a las víctimas 016. España sigue siendo una sociedad machista que se carga la igualdad en aras de dar un mayor grado de protección a un tipo de determinado de víctimas de la violencia doméstica, diferenciando incluso la gravedad de las penas que se pueden llegar a imponer.

Detrás de cada uno de estos casos también hay un drama personal que se ve agravado por la carga psicológica que se suma para la víctima cuando es una persona de la comunidad LGTB que ha de revelar, sin desearlo, su identidad sexual para exponer su situación, o cuando es un hombre que debe someterse al menosprecio y la vergüenza que en una sociedad machista supone reconocer que está siendo agredido de uno u otro modo por una mujer.

Busquemos el consenso necesario para luchar contra esta lacra desde la igualdad, sin restar derechos y ayudas a nadie pero extendiéndolos a otros colectivos a los que los medios ignoran a pesar de que existen y están en clara desventaja para luchar contra la situación a la se enfrentan.