Monthly Archives: febrero 2016

Presenta una denuncia falsa de malos tratos para evitar ser deportada

Vanesa G.D. es una joven de nacionalidad venezolana que se residía ilegalmente en España. Comenzó a salir con un español y, pocos meses después, le denuncia por malos tratos. ¿La razón? Ella necesitaba regular su situación en el país con urgencia ya que tenía una orden de expulsión de España.

La mujer decidió denunciar después de una discusión con su pareja, a quien le pedía inscribirse en el registro como unión de hecho, para así terminar con sus problemas de “papeles”. Ella le había insistido desde el principio de la relación en hacer dicho trámite y él rehusaba de llevarlo a cabo. Por ello, ella decidió denunciarlo de malos tratos, ya que esto le ayudaría a conseguir la protección y los papeles en el país y evitar ser extraditada.

Tras presentarse en el cuartel de la Guardia Civil de Baeza denunciando a su pareja por amenazas y coacciones, se procedió a la detención del hombre. El detenido defendía su inocencia, alegando que las invenciones de su pareja tenían el único fin de poder conseguir los papeles necesarios y quedarse en el país.

Nadie le creyó ya que ella presentaba pruebas: la falsa víctima enseñó al médico las heridas leves que supuestamente le había provocado su expareja. Lo mismo contado al médico y a la Guardia Civil, lo volvió a relatar ante el Juzgado de Instrucción de Baeza. Tras ello, volvió a contarlo a la forense quien, tras varias semanas después de la agresión, hizo un informe de la agresión.

Con todo este material – un parte de lesiones y el testimonio de la falsa víctima – el fiscal consideró oportuno presentar cargos contra el presunto maltratador, llegando a pedir una pena de prisión.

Lo que nadie esperó es que la denunciante se derrumbara en el juicio y admitiera que la denuncia era falsa, que las lesiones se las causó ella al arrojar las cosas al suelo. “Lo denuncié porque me puse nerviosa, pero él no me amenazó, ni me insultó, ni me pegó”, admitió.

El magistrado, con esta información, decidió absolver al acusado de todos los cargos y abrir un procedimiento contra Vanesa G.D. por un delito de denuncia falsa.

 

 

Padre e hija bloqueados en Rumanía por el abandono de la madre

Todo comenzó con cuando una mujer, casada con Dumitru Daniel Stefan y madre de dos menores, se esfuma secuestrando al hijo menor. Al comprobar el abandono de la mujer y la sustracción del menor, Dumitru y Marinela (hija mayor, de siete años de edad) se quedan solos en Córdoba y deciden denunciar el 9 de febrero de 2015 el secuestro del menor.

Este verano, Dumitru quiso viajar a Rumanía, su país de origen, para que su familia conociera a Marinela (ésta última nació en Córdoba, de donde ambos son residentes). La primera traba la tuvieron en el consulado de Rumanía en Sevilla, que pedían el permiso expreso de la madre o la sentencia judicial que demostrase que el hombre ostentaba la custodia de la menor.

A través de la denuncia donde explicaba la desaparición de la madre y las no noticias de ella o su hijo, solicitaba el permiso viajar con la menor. Gracias a dicho escrito, el consulado decidió tramitar el pasaporte de la pequeña y pudieron viajar.

Sin embargo, dieron por hecho que dicho permiso les permitiría ir de vuelta a España en septiembre para que la pequeña de siete años reanudara las clases en su colegio en Córdoba. Pero a la hora de volver, las autoridades en Rumanía solicitaban el permiso de la madre para que la menor saliese del país. Ahora, meses después, se encuentran en un callejón sin salida debido a los trámites burocráticos que les retienen en la frontera de Rumanía sin poder viajar a la ciudad española donde nació y donde está empadronada y escolarizada Marinela.

Las autoridades rumanas han dejado a la familia bloqueada en esta situación en Rumanía, quienes no aceptan la denuncia presentada como justificación de por qué no pueden obtener el permiso materno al estar desaparecida la mujer. La frustración de Dumitru, quien tiene los papeles y permisos en regla en España, no puede seguir con su trabajo en Rumanía y ve cómo la pequeña pierde meses de clases y no pueden volver a donde residían.

Con el paso de los meses, la situación de Dumitru y Mariela puede agravarse hasta el punto de que la denuncia que Dumitru interpuso pueda quedar archivada y convertirse en un obstáculo más a todo el bloqueo burocrático.