Mi pequeño amigo, sabemos que los hombres, en situaciones específicas, concretamente nuestros miembros viriles, tienen vida propia. Deben tener un cerebro tan pequeño, en nuestro "órgano", que sólo sabe reaccionar cuando hay sexo.
Por tanto, no entiendo como las feministas radicales se empeñan en hacer responsable a nuestro pequeño amigo de la violencia de género (sí, de género, y no machista), cuando con ese tan pequeño cerebro, no le da para mucho, es tan limitado que cuando llega al cenit del orgasmo se encoge como una pasa.
Lo que trato de hacer ver es que es el otro cerebro, el que está en la cabeza, el que ordena, da palizas, insulta y humilla, y dichas cabezas las tenemos todos, tanto hombres como mujeres, por tanto, no es violencia machista, si no violencia pura y dura, que surge de hombres y mujeres que se aprovechan de otros hombres y mujeres más débiles que ellos.
De la mujer nunca se ha dicho que su órgano genital tenga vida propia, mientras que a nosotros, por tener a ese pequeño amigo, se nos acusa constantemente de ser potencialmente maltratadores. A ellas nunca se les acusa de maltratadoras por tener lo que tienen.
Hay que hablar de una vez por todas de personas víctimas y personas maltratadoras, ni masculino ni femenino, si no de violencia de género, pero de género masculino y femenino. Insisto, en las malas personas, las órdenes las da el seso de arriba y no el sexo de abajo. La palabra parece igual y sólo cambia una letra.
Dejad a nuestro pequeño amigo tranquilo, pues su pequeño cerebro, no da para más que para lo que está. No acuséis a este pequeño amigo de las maldades del otro cerebro, pues como ya os he dicho ahí si que no nos diferenciamos de las mujeres, pues nuestras cabezas son iguales.
Espero que un día no muy lejano mi cerebro me ordene reír y me diga que todo ha acabado, que esta maldita ley que tantos hombres sufrimos y que algunas mujeres mal utilizan, igual que abogados, jueces y hasta el propio estado, sea derogada.
Esto va dedicado a mis amigos y amigas que sufrimos maltrato y a mi pequeño amigo que está en dique seco, desde que esa persona, mal llamada compañera, me arruinó la vida.
Ánimo amiguito, tú no tienes la culpa de nada.


